Cómo preparar tu piel para el cambio de estación

 


 

Los cambios de estación suelen afectar la piel de una forma directa. Generalmente se altera, todas aquellas patologías que sufrimos se acentúan, y de vez en cuando puede presentar reacciones que poco a poco remiten hasta que se adapta al nuevo clima y nivel de humedad. Por eso es importante reforzarla y prepararla para que esos cambios apenas se noten, y podamos lucir una piel sana y bonita, independientemente del tiempo que haga fuera.

 

 

Visita a un dermatólogo

 

Este siempre debería ser el punto de partida cuando nuestra piel pide atención, o simplemente cuando queremos saber en qué estado se encuentra exactamente. Lo ideal sería hacerlo una vez al mes, aunque soy consciente de que se trata de una consulta a la que no es fácil acceder mediante la Seguridad Social. Yo lo hago a través de un seguro médico sin copago, y la verdad es que me compensa teniendo en cuenta que tengo que visitarlo a menudo por la dermatitis atópica que padezco.



Hazte una limpieza facial profesional

 

La piel acumula toxinas y suciedad que se termina incrustando de forma muy profunda en la piel. Eso hace que su textura y su tono se vaya haciendo más irregular, que los productos que utilizamos en casa sean menos efectivos, y que en general, luzca más apagada. 

 

Una limpieza facial hecha por un profesional es una muy buena inversión de cara a lucir una piel sana, equilibrada y bonita. A mi me gusta que en el protocolo se incluya oxígeno, porque depura, hidrata y reafirma la piel, todo en un solo paso.



Adapta tu rutina facial

 

Si eres de la que suele cambiar de crema "hasta que se gaste", incluso notando que tu piel produce más sebo del que normalmente debería, o por el contrario, "se la bebe en un segundo" y se queda con ganas de más, estás cometiendo un grave error. A la piel, como al resto del cuerpo, debes darle lo que necesita en cada momento. En general cuando hace calor, texturas frescas con cremas que incluyan el aloe vera, la vitamina C y el ácido hialurónico, y en verano texturas más ricas, con manteca de karité, aceites como el de oliva, argán o el de jojoba.



Exfolia una vez a la semana 




Exfoliar y luego aplicar una buena mascarilla facial debería ser el "mantenimiento" semanal que deberíamos dar a nuestra piel en casa. Además deberíamos elegir un producto de gránulo muy fino y natural (mis favoritos), o en su defecto que realice una exfoliación química.



Ten siempre a mano una crema reparadora

 

Si hay un producto que no me puede faltar en ninguna época del año, es una buena crema reparadora: en los meses más fríos me suelen salvar de la xerosis y de los brotes de dermatitis, mientras que en los más calurosos me ayudan a recuperar la piel después de la exposición solar (de la que generalmente huyo, por cierto), del cloro de la piscina y de la sal del mar. 

 

Encontrar la que es perfecta para ti generalmente es un trabajo de "ensayo y error", pero créeme, cuando lo haces, se convierte en tu comodín más preciado de tu tocador.



Revisa tu dieta


Ya sabéis que para mi es imprescindible acompañar todos los cuidados externos con una buena alimentación. De cara a los cambios de estación es conveniente hacernos una analítica para ver si tenemos alguna deficiencia vitamínica, corregir hábitos (por ejemplo después de las fiestas), y vigilar nuestro peso.

Si lo que necesitas es hacer es un cambio radical en tu estilo de vida y no caer en otra dieta fallida, es indispensable visitar un nutricionista y hacer más deporte... no hay "trucos" que funcionen mejor que esto.


¿Soléis notar los efectos de los cambios de estación en vuestra piel? ¿Y preparáis vuestra piel antes de su llegada?


¡Que tengáis un día estupendo y gracias por leerme!

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